
La Dra. Gema Moreno y su equipo de investigación, han identificado una nueva estrategia terapéutica frente al cáncer de mama Her2+, un subtipo tumoral muy agresivo que suele darse en pacientes muy jóvenes y tiene muy mal pronóstico. Se trata del proyecto de investigación que estamos ayudando a financiar, gracias a la campaña rosa de Nobrux. Moreno nos abre las puertas de su laboratorio para contarnos los avances de su proyecto y las perspectivas de futuro.
C: Cuéntenos, doctora, ¿cómo empezó el proyecto?
Dra. Moreno: Cuando solicitamos la ayuda, habíamos identificado una molécula que se llama Gasdermina B, como un marcador de resistencia a los fármacos y que causaba un peor pronóstico en tumores de mama HER2+. Gracias a este proyecto, nos hemos dado cuenta de que esta molécula es como el yin y el yang, como una espada de Damocles; tenemos una parte que se asocia al mal pronóstico en cáncer de mama y otra parte que puede ser utilizada como terapia para el tratamiento de cáncer.
C: ¿En qué consiste esta doble cara?
Dra. Moreno: En condiciones normales, una parte de su estructura inhibe a la otra, la bloquea. Esta proteína, cuya función ha sido descrita hace muy poquito tiempo, en condiciones normales se encuentra en la célula tumoral, pero ante determinados estímulos como por ejemplo la infección viral o tratamientos antitumorales, un fragmento llamado NT es capaz de separarse y formar una serie de alteraciones en la membrana que provoca la muerte celular.
C: ¿En qué punto está el proyecto?
Dra. Moreno: Como esta proteína tiene una doble cara, lo que hicimos fue buscar fármacos contra su parte mala y utilizar esa parte buena como terapia en cáncer. Hemos hecho las dos cosas a la vez y nos han dado la patente… ¡Pasamos a la siguiente fase!
C: ¡Eso es una gran noticia!
Dra. Moreno: ¡Desde luego! Hemos conseguidor crear una nueva terapia génica, utilizando una parte concreta de la proteína como si fuera un caballo de Troya; meterla dentro de las células tumorales, utilizando nanopartículas basadas en liposomas, y hacer que elimine el tumor. ¡Y tiene mucha efectividad!
Nosotros nos centramos en un subtipo tumoral de cáncer de mama que se llama HER2+, que ocurre en pacientes jóvenes, 40, 45 años, que tiene muy mal pronóstico (más del 40% desarrollan metástasis cerebrales).
Esta terapia está resultando efectiva no solamente en el tumor, sino también, y esto es lo más relevante para mí, de llegar al cerebro. Nuestro interés siempre ha sido llegar a las metástasis cerebrales.
C: Son el gran reto de la oncología.
Dra. Moreno: Exacto. No hay tratamiento actual, lamentablemente, que sea capaz de atravesar la barrera encefálica para llegar al cerebro. El único tratamiento es la cirugía o la radioterapia, con todo lo que ello conlleva.
C: ¿Cómo hicisteis este descubrimiento?
Dra. Moreno: Partimos la proteína en dos. Utilizamos la parte buena como tratamiento, y seleccionamos un compuesto de la parte mala, la CT. Con ella hicimos un cribado de alto rendimiento, buscando fármacos huérfanos (que son fármacos que han mostrado una capacidad antitumoral, aunque se desconoce el mecanismo de acción y no se tiene la diana contra la que van dirigidos). Es lo que se llama reposicionamiento de fármacos.
C: ¿Por qué se realiza esta práctica?
Dra. Moreno: Porque estos fármacos son citotóxicos, ya pasaron la legislación regulatoria cuando demostraron tener propiedades antitumorales. Es un contexto más favorable para llegar a patente y de ahí al ensayo. Por ahora hemos analizado 4.900 compuestos huérfanos.
C: ¿Y qué habéis conseguido?
Dra. Moreno: Hemos identificado un compuesto que interacciona directamente con la proteína. Al encajar el fármaco en esa parte de su estructura (CT) obtuvimos una gran respuesta; disminuyó significativamente el tamaño tumoral. ¡Hemos encontrado la diana de ese fármaco!
C: ¿Eso significa que todos los tumores que expresen esa proteína pueden ser tratados con ese fármaco?
Dra. Moreno: Exacto, y aquellos tumores que no la tengan, se la puedo introducir e inducir muerte. Llevamos año y medio haciendo análisis físicoquímico de liposomas y modificándolos para que lleguen al cerebro, este era nuestro objetivo. Y lo hemos conseguido gracias a la putrescina, que es el tipo de lípido que nos ha permitido que la nanopartícula inyectada llegara al cerebro. Hicimos el estudio con ratones y hemos visto como desaparece la lesión tumoral, pero no solamente en el cerebro, también en el tumor de mama.
Estos son los dos avances más significativos que hemos conseguido con el proyecto.
C: ¿En qué se basa la patente?
Dra. Moreno: Lo que hicimos fue demostrar que no había toxicidad sistémica en el ratón, que no se afectaban riñones, corazón, pulmón, hígado y bazo. Es decir, que la nanopartícula cuando la inyectamos tanto intravenosa como intrauterinamente, que son las dos vías de inoculación de fármacos tumorales que hay hoy en día en el paciente, llegaba fundamentalmente al tumor y no al resto de órganos vitales. Para ello, tuvimos que modificar un poco esos liposomas.
Hemos patentado el tratamiento entero, la terapia génica que será fármaco.
C: En el mejor de los casos, para llegar a tratamiento, ¿de cuánto tiempo estamos hablando?
Dra. Moreno: El año que viene me gustaría haber terminado con la regulatoria y la toxicidad en mamíferos más cercanos a nosotros, perros o primates. Si todo va bien, en dos años o año y medio podríamos arrancar el ensayo clínico en fase 0 de toxicidad y fase 1 de tratamiento con pacientes con metas cerebrales. Ese sería nuestro objetivo. Para ello necesitamos fondos.
C: ¡Esperamos que mucha gente se anime a colaborar! Recordamos que tenemos un reto abierto hasta el próximo 15 de noviembre para que cualquier persona pueda donar al proyecto. Muchas gracias por su tiempo, doctora.
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